2 de abril 2007, Me despierto en la madrugado exaltado bañado en sudor frió, se que he soñado una pesadilla pero no logro recordar nada, es mas no recuerdo haberme dormido solo recuerdo que luchaba por dormirme y no lo lograba. Me levanto voy al baño a lavarme la cara, el frió del agua hace que mi piel se ponga tersa, me miro en el espejo y noto como mi rostro se adelgazo, me miro de cuerpo completo y noto que estoy mas delgado, algo no esta bien, decido ir al medico ese día, en ese momento siento como mi estomago reclama algo, voy a la heladera y veo que hay medio pollo al horno.
Me despierte Elena, estaba en el comedor dormido con la cabeza apoyado en la mesa y me dice – ¡Te comiste medio pollo tu solo¡- y yo no entendía nada, ¿de que pollo me hablaba?, cuando veo para el centro de la mesa me doy cuanta de que esta la bandeja vacía lo único que quedaba eran los huesos. Estaba confundido recordaba que había visto el pollo pero no recuerdo haberlo comido y si me hubiera comido medio pollo me habría dado cuenta. Elena me dice que pude haberlo echo en forma sonámbula, que vi el pollo y decidí no comerlo y del hambre que tenia me levante dormido y me lo comí, cuando se esta durmiendo el cerebro realiza cosas que estando lucido no sabemos que podemos realizarlas.
Decido ir a medico porque esto no es nada normal. Voy a ver a mi amigo y medico Daniel Valtimor. Estando en su consultorio le comento todo lo que me esta pasando y el me comienza hacer unos chequeos, al cabo de una horas me dan los resultado y todo da bien lo único que mi metabolismo esta trabajando muy rápido y por eso al mínimo esfuerzo mi cuerpo pierde grasas pero no es nada que preocuparse. Salgo del consultorio de mi amigo y voy pensando, voy hacia la plaza principal de la ciudad a pensar un poco, para despejar mi mente. Llego a la plaza y me busco un banco en ese momento pasa al lado una mujer morena de aproximados 25 años, pelo lacio, oscuro, su estatura seria de unos 1.80 Mts, ojos marrones semirasgados y una sonrisa hermosa, que me dice:
-Hola guapo ¿estas solo?- no se como pero de mi boca salio- si estoy solo y aburrido, estoy buscando alguien con quien hablar-
-De que deseas hablar – dijo ella
-De cualquier cosa, me llamo Jael, ¿tu?-
-Me llamo Isabela.-
-Bueno te invito un café, ¿qué dices?-
-En cantada-
Fuimos yo pedí un café y ella un té, nos pusimos hablar, mientras platicábamos yo pensaba como es posible que este haciendo esto jamás lo hubiera imaginado solo salen las palabras de mi boca.
Me despierto y no reconozco el lugar, miro hacía mi lado esta Isabela, ella se despierta y exaltado pregunto que paso y me dice que ha pasado las mejores 2 horas de su vida que le encantaría que se repitiese, mientras yo me vestía, le pregunto ¿donde estaba? Y me contesta en un hotel afuera de la ciudad. Me da su numero y me dice que la llame cuándo desee hablar de nuevo, con una sonrisa picara, nuevamente de mi boca salían palabras que yo no deseaba decir, te volveré a llamar no te preocupes y yo también la he pasado muy bien. Subo a mi auto y vuelvo a mi casa. Confundido voy pensando ¿que paso porque no recuerdo las ultimas horas?, y ¿porque perdí el control de mi habla y mi cuerpo?, ¿quien es el que hablaba?
Llego a casa y estoy preocupado no logro entender como es posible que no recuerde nada de lo que hice. Me recuesto en el sillón. Me veo en una habitación, se me hace conocida, es la habitación del hotel, veo que entra Isabela y atrás de ella entro yo, y me veo. La agarro de la cintura y ella se da vuelta y me toca el rostro y en ese momento la beso. La comiso a desvestir y ella a mi, la recuesto sobre la cama y comienza recorrer su cuerpo con mis besos, desde su cuello bajando hasta sus senos donde juego con sus pezones mordisqueándolos, me doy cuenta que le gusta por sus suaves gemido y su acelerada respiración, sigo bajando por su estomago hasta llegar a su pubis y sigo por una de la piernas la recorro y besos sus muslos firmes y sigo por su entrepierna hasta llegas a los limites de su sexo, luego de vario minutos logro en ella una explosión orgásmica indescriptible, temblaba y no podía controlarse. Una ves calmada reanudo y esta ves la penetro, fue sencillo por su orgasmo produjo mucha lubricación, de apoco hago un vaivén de mi cintura provocando en Isabela gemidos cada ves mas intensos, con cada arrebato de mi ella se excitaba y yo mas rápido iba, hasta que ambos terminamos en una terrible explosión de placer, caigo rendido sobre ella y de apoco voy levantando mi cabeza pero ahora no soy yo, es un ser espeluznante con ojos rojos intensos, la nariz puntiaguda, no puedo ver bien su rostro solo sus ojos y su sonríe que muestra un dietes afilado y en un golpe habré la boca y veo como se abalanza sobre Isabela, me despierto exaltado, desconcertado, todo era un sueño, una pesadilla.
Me despierte Elena, estaba en el comedor dormido con la cabeza apoyado en la mesa y me dice – ¡Te comiste medio pollo tu solo¡- y yo no entendía nada, ¿de que pollo me hablaba?, cuando veo para el centro de la mesa me doy cuanta de que esta la bandeja vacía lo único que quedaba eran los huesos. Estaba confundido recordaba que había visto el pollo pero no recuerdo haberlo comido y si me hubiera comido medio pollo me habría dado cuenta. Elena me dice que pude haberlo echo en forma sonámbula, que vi el pollo y decidí no comerlo y del hambre que tenia me levante dormido y me lo comí, cuando se esta durmiendo el cerebro realiza cosas que estando lucido no sabemos que podemos realizarlas.
Decido ir a medico porque esto no es nada normal. Voy a ver a mi amigo y medico Daniel Valtimor. Estando en su consultorio le comento todo lo que me esta pasando y el me comienza hacer unos chequeos, al cabo de una horas me dan los resultado y todo da bien lo único que mi metabolismo esta trabajando muy rápido y por eso al mínimo esfuerzo mi cuerpo pierde grasas pero no es nada que preocuparse. Salgo del consultorio de mi amigo y voy pensando, voy hacia la plaza principal de la ciudad a pensar un poco, para despejar mi mente. Llego a la plaza y me busco un banco en ese momento pasa al lado una mujer morena de aproximados 25 años, pelo lacio, oscuro, su estatura seria de unos 1.80 Mts, ojos marrones semirasgados y una sonrisa hermosa, que me dice:
-Hola guapo ¿estas solo?- no se como pero de mi boca salio- si estoy solo y aburrido, estoy buscando alguien con quien hablar-
-De que deseas hablar – dijo ella
-De cualquier cosa, me llamo Jael, ¿tu?-
-Me llamo Isabela.-
-Bueno te invito un café, ¿qué dices?-
-En cantada-
Fuimos yo pedí un café y ella un té, nos pusimos hablar, mientras platicábamos yo pensaba como es posible que este haciendo esto jamás lo hubiera imaginado solo salen las palabras de mi boca.
Me despierto y no reconozco el lugar, miro hacía mi lado esta Isabela, ella se despierta y exaltado pregunto que paso y me dice que ha pasado las mejores 2 horas de su vida que le encantaría que se repitiese, mientras yo me vestía, le pregunto ¿donde estaba? Y me contesta en un hotel afuera de la ciudad. Me da su numero y me dice que la llame cuándo desee hablar de nuevo, con una sonrisa picara, nuevamente de mi boca salían palabras que yo no deseaba decir, te volveré a llamar no te preocupes y yo también la he pasado muy bien. Subo a mi auto y vuelvo a mi casa. Confundido voy pensando ¿que paso porque no recuerdo las ultimas horas?, y ¿porque perdí el control de mi habla y mi cuerpo?, ¿quien es el que hablaba?
Llego a casa y estoy preocupado no logro entender como es posible que no recuerde nada de lo que hice. Me recuesto en el sillón. Me veo en una habitación, se me hace conocida, es la habitación del hotel, veo que entra Isabela y atrás de ella entro yo, y me veo. La agarro de la cintura y ella se da vuelta y me toca el rostro y en ese momento la beso. La comiso a desvestir y ella a mi, la recuesto sobre la cama y comienza recorrer su cuerpo con mis besos, desde su cuello bajando hasta sus senos donde juego con sus pezones mordisqueándolos, me doy cuenta que le gusta por sus suaves gemido y su acelerada respiración, sigo bajando por su estomago hasta llegar a su pubis y sigo por una de la piernas la recorro y besos sus muslos firmes y sigo por su entrepierna hasta llegas a los limites de su sexo, luego de vario minutos logro en ella una explosión orgásmica indescriptible, temblaba y no podía controlarse. Una ves calmada reanudo y esta ves la penetro, fue sencillo por su orgasmo produjo mucha lubricación, de apoco hago un vaivén de mi cintura provocando en Isabela gemidos cada ves mas intensos, con cada arrebato de mi ella se excitaba y yo mas rápido iba, hasta que ambos terminamos en una terrible explosión de placer, caigo rendido sobre ella y de apoco voy levantando mi cabeza pero ahora no soy yo, es un ser espeluznante con ojos rojos intensos, la nariz puntiaguda, no puedo ver bien su rostro solo sus ojos y su sonríe que muestra un dietes afilado y en un golpe habré la boca y veo como se abalanza sobre Isabela, me despierto exaltado, desconcertado, todo era un sueño, una pesadilla.
